LA HISTORIA DEL SOBRE

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LA HISTORIA DEL SOBRE

10 mayo, 2018 Cultura 0

La historia del sobre

Como todas las cosas, el sobre, también tiene su historia. Y la historia del sobre, es la siguiente. Mucho antes de que Cristo viniera al mundo, ya los antiguos romanos, solían enviar encomiendas en sobres. Bien sea a sus confidentes para consultas privadas, a sus amantes prohibidos o no, o bien por informaciones bélicas.

El caso es que la confidencialidad de una misiva se preservaba con un sobre lacrado. A quien osara abrirlo antes de llegar al destinatario, le esperaba la pena de muerte.

En realidad la palabra sobre, significa sobre escrito, y proviene de la palabra francesa enveloppe. En un sobre se acostumbra escribir el nombre y apellido del remitente. Que es la persona que envía la carta o misiva que va dentro. Con su respectiva dirección exacta incluyendo el código postal.

Por el revés, o en la misma cara en la parte inferior izquierda, se coloca el nombre y apellido del destinatario también con todos los datos de la dirección.

En la dirección, se coloca primero el nombre de la urbanización o barrio. Luego el nombre de la calle o avenida. Se continúa con el nombre del edificio o en su defecto el número de la vivienda.

En caso de ser un edificio, se deben colocar el piso y el número del apartamento. Finalmente se coloca el nombre de la ciudad o población y a qué municipio pertenece cerrando con el nombre del país. Si es posible el continente al cual pertenece. Estos datos son tanto para el remitente como para el destinatario.

De que material se confeccionó el primer sobre

No lo creerás, pero el primer sobre del cual se tiene conocimiento, se confeccionó en barro. Ahora que sabes de que material se confeccionó el primer sobre, te diremos que desde ese primer sobre hasta la época de hoy día ha evolucionado a tal extremo, que prácticamente ahora los sobres son virtuales como los correos que se envían electrónicamente. Ademas existen maquinas, como la plegadora y la ensobradora.

El motivo de utilizar un sobre para resguardar la carta, no solo se acostumbraba por preservar la clandestinidad de su contenido, sino que también se consideraba como una señal de respeto hacia la persona que lo iba a recibir, en este caso el destinatario. Luego surgieron los sobres de papel con diferentes formas. Un sobre de una embajada por ejemplo aun hoy en día se acostumbra que lleve impreso al relieve el escudo de la nación correspondiente a dicha embajada.

Para los enamorados se han confeccionados sobres decorativos

Hasta los tiempos modernos, los sobres acostumbran ser pesados, por lo tanto mientras más fino sea el papel, más económico será el importe a pagar por el envío. Claro que todo esto hoy día está tan desfasado como las mismas cartas, cuando la tecnología ha barrido con toda esta tradición, para su efectividad y rapidez, pero ¡cuán poco romántico! es recibir una carta de amor electrónica, que carece de una rúbrica y puede haberla escrito un extraño.

 

 

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